Málaga CF - Nàstic de Tarragona Reconforta el hogar (2-0)

  • El Málaga duerme líder tras recuperar en La Rosaleda el camino de las victorias ante el colista, que acabó con diez

  • Koné logró el 1-0 pero se marchó lesionado al borde del descanso

El Málaga celebra el 2-0. El Málaga celebra el 2-0.

El Málaga celebra el 2-0. / Marilú Báez

El hogar es la patria verdadera, el lugar donde volver para lamerte las heridas, el sitio donde las cicatrices pierden su nombre. El hogar son las personas que te rodean, las que construyen puentes cuando se pierden los caminos, las que te dan el brazo si necesitas una mano. El Málaga cura en La Rosaleda los achaques de sus salidas. No necesita festines ni grandes demostraciones de poder, lo único que busca es que su yo interior salga a comerse el mundo. A su manera, claro.

La victoria contra el Nàstic es medicina convencional para el equipo de Juan Ramón Muñiz, ideado para sostenerse en el alambre partido sí, partido también. La sensación de control de la escena cuando predica en casa es tan obvia que repetirlo es como una rueda de prensa de Muñiz, cercana al Día de la Marmota de Bill Murray. Pero funciona, vive Dios que funciona.

En televisión se perciben los nervios y los desajustes de manera diferente. En las gradas la inquietud nunca termina de mudarse mientras el marcador diga que 0-0 ó 1-0. Quizás esa sensación, un tanto parcial, de tener los envites abiertos provoca un temor entre la propia afición mayor que el que reflejan Muñiz y sus hombres. Pero en casa las grietas son más estrechas y apenas dejan pasar la luz.

El Málaga no logró matar el partido y ese sigue siendo su gran déficit como local (el 2-0 de Adrián en el añadido es más testimonial que significativo). Ni siquiera con diez hombres el contrario. Aunque no fue porque no lo buscara con ahínco. Ricca, un defensa con flor en el área, suele estar en el sitio y la hora indicada, pero su brújula apunta al sur.

También se le encasquilla el arma a un Ontiveros, que corre como el que más y que casi siempre suma, pero cuyos disparos no terminan de besar la red. Blanco Leschuk lleva algunas citas sin hablarse con el gol, pero es casi el alfa y el omega del juego blanquiazul. Aderezó una nueva performance con una asistencia magistral para el 2-0 final.

El Málaga, que ya ha utilizado 27 pasajeros en la Liga 123 en 14 jornadas, está viviendo también a base se secundarios. La cocción del 1-0 fue cosa del infatigable Renato y el anárquico e indescifrable Koné. Centro y remate de manual. Con la lesión del marfileño se estrenó al fin Haksabanovic. Tiene cosas interesantes y sabe asociarse. Y actitud, algo indispensable para Muñiz.

Al Nàstic el partido le vino largo aunque jamás dejó de competir. Es cierto que Kieszek sólo tuvo una acción comprometida, pero es encomiable ver a un colista plantarse en un escenario donde el Málaga sólo cuenta victorias sabiendo qué hacer y compitiendo con estoicismo. Pero sucede eso, que el anfitrión no pierde el compás en Martiricos.

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