Sin maldad

La propuesta de Feijóo

Es difícil entender esta atolondrada oferta que no parece tener la más mínima sensatez

Aunque el ruido superó a las nueces en el debate del pasado martes en el Senado, lo cierto es que entre reproches, quejas y acusaciones se deslizaron algunas propuestas curiosas que, por mor de la agresividad de las intervenciones, corren el riesgo de pasar desapercibidas. Una de ellas, sin duda, fue la oferta de nueva gobernabilidad que el líder de los populares le ofreció a Pedro Sánchez. Por la actual composición del Congreso y por la tendencia electoral que apuntan desde hace tiempo todas las encuestas, la formación del gabinete representa uno de los principales problemas de presente y de futuro que tiene la política española. La dependencia de los extremos del arco parlamentario para la constitución de un gobierno, en cualquier caso, parece una premisa inevitable, aunque no sea siempre deseable. Por eso no deja de tener gran importancia la fórmula que el señor Feijóo pudiera ofrecer al jefe del ejecutivo para evitar esa vinculación. Fue una propuesta leída en la tribuna del Senado, por lo que no cabe pensar que fuera improvisada, sino algo muy pensado. La solución mágica que ofertó el líder popular para terminar con el actual consejo de ministros y los vigentes apoyos era, ni más ni menos, que cesar a todos sus componentes que no sean de su propio partido y así romper con las actuales ataduras parlamentarias. Podía pensarse que esta decisión iba a ser la premisa necesaria para ofrecer a continuación un gobierno de concentración, o al menos un pacto parlamentario de legislatura, o un simple apoyo en una cuestión de confianza. Nada de eso ofreció el presidente del PP, ni siquiera cualquier tipo de compromiso de estabilidad o corresponsabilidad. La brillante y solemne fórmula era simplemente eso; dejar al actual gabinete en absoluta minoría, sin apoyos estables ni horizonte definido y someter así a la política española a la más absoluta inestabilidad en la compleja situación actual.

Es difícil entender esta atolondrada oferta que no parece tener la más mínima sensatez. O bien el señor Feijóo carece del más elemental sentido de la responsabilidad o su propuesta es una camuflada petición de anticipo electoral, pero le falta valentía para explicitarlo. Ninguna de las dos cosas parecen positivas. Algunos podrán pensar que el presidente Sánchez empleó demasiado tiempo en denunciar las fragilidades políticas de su oponente, cuando con el solo análisis de esta propuesta hubiera sido suficiente para demostrar su inconsistencia.

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