Resultado y crónica del Unicaja - Retabet Bilbao Una tregua bien ganada (77-70)

  • El Unicaja completa un sobrio partido coral para someter al Bilbao y recobrar confianza (77-70)

Alberto Díaz, defendido por Rouselle. Alberto Díaz, defendido por Rouselle.

Alberto Díaz, defendido por Rouselle. / Marilú Báez

El Unicaja va completando su mutación a un equipo con más poderío defensivo que ofensivo, una de las razones que explica este irregular primer cuarto de temporada en la ACB. Desde atrás sacó adelante un partido sobrio y serio, con algún pico de brillantez cuando se pudo correr, ante un animoso Bilbao Basket que no desmereció la etiqueta de equipo correoso y competitivo con la que llegó a Málaga. Superó un primer tiempo complicado, con malos porcentajes pero suficientes para ir arriba en el marcador, y se soltó más en el segundo, en el que estuvo algo más cómodo. Pero, en esencia, llevó el ritmo en el grueso del partido y le bastó para derrotar al Bilbao (77-70), aunque no se respiró hasta el minuto final, y para equilibrar el balance (5-5) y ascender puestos en la tabla.

No era un partido sencillo, había presión con el balance negativo y con los últimos resultados a domicilio. Y enfrente estaba un equipo, un club, que cogió impulso tras caer a la LEB y que derrocha optimismo. Los resultados que ha tenido han aumentado su fe y contagia entusiasmo. El partido se movía en unos cánones claros de igualdad. Sólo en el primer cuarto hubo varios cambios en el liderato en el marcador. El Bilbao tenía masticado el partido y Mumbrú tenía un plan. Colocaba a su equipo en zona después de falta o saque de banda e intentaba jugar con esa falta de tino desde el exterior del Unicaja, de la que sus rivales, evidentemente, toman nota.

El Unicaja sujetaba bien a Balvin, era Sulejmanovic quien hacía más daño entre los interiores. Casimiro le dio la titularidad a Avramovic, pero no aportó gran cosa diferencia el serbio, que no encuentra el tacto y su ubicación en el equipo. Paradójicamente, el Unicaja vivía del triple en estos minutos. Al descanso llegaba con un paupérrimo 5/21 en tiros de dos y un notable 7/13 desde detrás de la línea, con cinco jugadores metiendo desde lejos. Con ese 35% en tiros de campo tenía mérito ir arriba en el marcador (37-35) tras 20 minutos.

Tenía algún momento el Unicaja propicio para iniciar una escapada (32-26), pero no lo conseguía. Un detalle en el que hay que mejorar es la conexión de Elegar con sus compañeros. El americano recibía varios pases un punto anchos o altos que escapaban de su amplio radar. Era Adams quien más producía con sus triples, aunque Alberto le daba ese punto de sobriedad al equipo para mantenerse en el marcador arriba. Entraba en la rotación al final del primer tiempo Rubén Guerrero, que hizo un par de buenas defensas a Balvin. Se constata que áun no tiene el mismo respeto arbitral que otros jugadores. No señalaron una falta clara sobre él cuando Rafa Martínez le cogió el brazo de manera clara en el rebote. En el siguiente ataque bilbaíno, un tapón suyo que pareció correcto acabó en falta.

Así, con esa renta escasa de dos puntos y la sensación de que había que masticar bastante el partido para sacarlo adelante, se iba el duelo al vestuario. Dentro de esa inquietud, el partido se jugaba más en el ritmo anotador al que el Unicaja tiende esta temporada, en torno a 75 puntos, más que los 85 que el Bilbao promedia por partido, tanto a favor como en contra. La salida del vestuario fue favorable al Unicaja, que mantenía un nivel defensivo notable que impedía al Bilbao acercarse a sus porcentajes y que, a tramos, conseguía fluir ofensivamente. Buenos minutos de Toupane, probablemente el jugador con el techo más alto de la plantilla. Aunque, viéndole día a día, se entiende que con 26 años no esté en la NBA o en Euroliga. Pero para el nivel actual del Unicaja es un lujo.

Se acercaba por primera vez a los 10 puntos de ventaja (49-39) el Unicaja, aunque el rival no se descomponía. Balvin se tenía que fabricar cada canasta con mucho esfuerzo y cobraba protagonismo Waczynski, con un triple y una falta forzada tirando de tres, y un Elegar que va cogiendo cada vez más protagonismo en detrimento de Gerun y Guerrero. Casimiro entiende que defensivamente es un jugador de un nivel superior. El americano, ante equipos de zona media, tiene momentos dominantes. Y deja algunos mates espectaculares.

No obstante, el Bilbao no se iba. Rafa Martínez (non grato en el Carpena) metía un triple y colocaba a cinco puntos a su equipo, que aguantaba el chaparrón al final del tercer cuarto (56-50). Pero tenía una marcha más el Unicaja defensiva. Su comienzo de último periodo fue ejemplar, con gasolina para cerrar huecos y para correr. Muy bien Jaime Fernández, peleando contra los dolores pero ofreciendo una imagen siempre digna. Incisivo Toupane con dos triples más y, en general, un paso adelante colectivo que dejó sin opciones a un Bilbao, que aún en el minuto final tuvo un triple para colocarse a tres puntos, al que se alcanza en la clasificación y que dejó aroma de equipo serio en Málaga. Una semana de tregua ganada para trabajar en tranquilidad, en suma, antes de ir a Burgos.

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