Unicaja

Rubén Guerrero: "Ver lo que está haciendo Alberto ayuda a tener esperanzas"

  • El marbellí explica a 'Malaga Hoy'  desde Alabama sus sensaciones tras su vuelta a las pistas después de un año sin jugar 

  • "Volver sería lo mejor, que el Unicaja me tenga en cuenta significa mucho", reconoce el pívot

Rubén Guerrero intenta anotar en un partido con Samford esta temporada. Rubén Guerrero intenta anotar en un partido con Samford esta temporada.

Rubén Guerrero intenta anotar en un partido con Samford esta temporada. / samford

Afronta su último año universitario, de más trascendencia si cabe tras cambiar el verano pasado Florida por Samford. El receso lejos de frenarle le impulsó. En Alabama hace ahora Rubén Guerrero (Marbella, 1995) los mejores números de su carrera en la NCAA. El Unicaja, que aún mantiene sus derechos en ACB, no le pierde el ojo. El canterano de Los Guindos posee unas condiciones especiales, que le hacen indetectable en Estados Unidos, y que pueden ser su billete de vuelta. 

-Inicio espectacular, ¿no?

-Muy contento. Llevaba todo el año esperando y se me hizo muy largo. Nada más empezar el primer partido noté como si no hubiera pasado nada y se me olvidó todo el año parado. Comencé a disfrutar jugando de nuevo, que llevaba mucho tiempo sin hacerlo.

-Incluso firmó el mejor partido de su carrera en la NCAA.

-En este equipo me siento mucho más cómodo, el entrenador me da mucha confianza y balones. También los compañeros, que nos llevamos muy bien y jugamos los unos para los otros.

-¿Está notando mucho ese año sin jugar?

-Al principio tuvimos dos partidos amistosos y me sirvieron para dejar fuera los nervios y quitarme la inseguridad. Para coger el ritmo de lo que es un partido de verdad. Me ayudaron mucho porque llegué al primero de la temporada y es como si no hubiera pasado nada.

-Hablemos de esa temporada en blanco. ¿Cómo la vivió?

-Al principio bien porque sabía que no iba a jugar, que iba a estar parado. Me lo metí en la cabeza y pensaba que no pasaba nada, que era lo que había y que no podía cambiarlo. Es cierto que después de estar tanto tiempo entrenando y sin la motivación de jugar...En el segundo trimestre me veía entrenando sin jugar y con el equipo que no le iban las cosas bien. Quería salir a jugar y no podía y se me hacía muy pesado. Entrenar, entrenar y entrenar sin poder jugar se hacía muy pesado.

-¿Mentalmente es lo peor?

-Sí porque parecía que no terminaba nunca. Encima al equipo le iba mal y tenía impotencia por no poder ayudar. Sabía que cuando se terminase empezaba lo bueno.

-¿En qué se apoyó para seguir?

-Seguí entrenando duro y haciendo lo mío porque tenía que prepararme para este año. Al no poder jugar los entrenamientos era lo único que yo tenía y debía hacerlo bien para darle confianza al entrenador de que cuando pudiese jugar pudiese confiar en mí. Aunque no pudiera jugar no podía dejar de trabajar.

"Lo que necesitaba era que un entrenador confiase en mí"

-¿Pensó mucho en la sanción a la hora de cambiar de universidad?

-Pensé mucho en eso, la verdad, en cómo me iba a afectar deportivamente, a mi juego y a lo que tenía pensado para el futuro. Pensé mucho, pero sabía que si seguía en el mismo sitio iba a ser peor. Pensaba que estar un año entero sin jugar era mejor que malgastar completamente mi último año y no sacar nada en provecho. Pensé que el año parado estaba mejor.

-¿Cómo se encuentra en Samford a todos los niveles?

-Muy bien. El año pasado me ayudó mucho para acostumbrarme un poco a los estudios porque es una universidad muy exigente académicamente. Me metí mucha caña y saqué bien las clases, me ayudó a estar ahora más relajado. Ahora tengo menos exámenes y tareas y estoy más concentrado en el baloncesto.

-¿Qué tiene ahora que le faltaba en Florida?

-La confianza de los entrenadores. Scott Padgett fue un pedazo de jugador y sabe cómo entrenar, cómo llevar a un equipo. Aunque el año pasado no fue bien, también por culpa de los jugadores. Él sabe que soy un buen jugador y puedo jugar bien y me está dando confianza. Es lo que necesitaba, un entrenador que confiase en mí. Ahora le estoy devolviendo lo que él me da. Los compañeros también afectan mucho. Nos llevamos muy bien aquí. Llevo apenas dos años aquí y somos todos muy cercanos, jugamos muy bien juntos y eso en Florida nunca pasó en los tres años que estuve allí.

-¿Cómo es tu relación con Scott Padgett?

-Él sabe que soy el hombre más grande casi en todos los partidos que jugamos y me pide que juegue como tal. Que juegue físico, que coja rebotes, que defienda bien, que tapone y que cuando reciba el balón intente tirar. Sobre todo, que la pida sin miedo que me la van a dar. No es como en el otro equipo que estaba un poco para poner bloqueos. Él me dice que puedo ayudar mucho al equipo.

-Hablando de físico, su evolución ha sido tremenda.

-El cambio físico tuvo que pasar porque si no no podía jugar aquí, son todos unos animales. O me ponía más fuerte o me sacaban de la pista. Fue duro porque estaba muy delgado cuando vine. Me puse a comer muchísimo y hacer muchas pesas. Está dando resultados porque ayuda mucho en la pista a jugar contra los pívots de aquí.

-¿Cambió mucho su baloncesto?

-Sí, el haber cogido peso ha hecho que sea más jugador al poste bajo.

-¿No le preocupa que la evolución del juego vaya en su contra?

-Al haber menos pívots que hagan esto es más complicado encontrar uno que pueda hacerlo bien. Se nota cuando juegas contra otros equipos cuando algunos no están acostumbrados a jugar contra pívots que lo hacen de espaldas al aro y que puedan hacer buenos movimientos. Les cuesta y se sorprenden. Aquí los pívots suelen ser utilizados para bloquear o para dejársela cerca del aro, algunos también tiran un poco de tres.

Todos sabíamos que Domas era un gran jugador, pero está haciendo números de casi una estrella

-No perdió mucha velocidad. 

-El ser grande y haberme puesto más fuerte necesariamente no me ha hecho más lento. Habré perdido velocidad pero me sigo moviendo bien, corro bien la pista y en defensa no soy un pívot lento y sin reflejos. Creo que eso marca un poco la diferencia. 

-Está en el último año de universidad. ¿Mira mucho al futuro?

-Ahora estoy concentrado en hacer buenos números y en hacer buen año, de eso va a depender. Cuánto mejor lo haga, más posibilidades tendré de jugar en un buen equipo el año que viene. 

-¿Mantiene aún la ilusión por volver al Unicaja?

-Por supuesto. Volver al club que me dio la oportunidad de dar un salto tan grande sería lo mejor. Me gustaría regresar y poder jugar con los jugadores que jugué toda la vida. Estaría también cerca de mi casa. Mejor es difícil. 

-Carlos Jiménez avisó de que le sigue la pista. ¿Motiva?

-Sí. Este verano hablé con él un rato y me dijo que todavía nos tenía el ojo echado (en referencia también a Francis Alonso). Pese a estar un año parado, no se han olvidado de mí, saben que sigo aquí y que me tengan en cuenta significa mucho. Quiero hacerlo lo mejor posible y que no se equivoquen conmigo. 

-¿Se ve preparado para una competición como la ACB?

-Espero estarlo, pienso que sí. Si me dan la oportunidad quiero demostrar que lo estoy. 

-Hablaba de los amigos. En Málaga está Alberto Díaz.

-Jugábamos juntos cuando éramos pequeños y ahora es una referencia en el Unicaja, me alegra ver cómo lo quiere la gente. Es un ejemplo a seguir. Ver que está creciendo en el club de su casa te ayuda a tener esperanzas. Ojalá pudiera jugar con él, es uno de los amigos que me dio el baloncesto y que lo voy a tener para siempre dentro y fuera de la pista. 

-También coincidió con Domas Sabonis, ¿le sorprende lo que está haciendo con Indiana?

-En Oklahoma ya lo estaba haciendo bien, pero el salto que ha dado, sobre todo este año, es increíble. Todos sabíamos que era un gran jugador y está haciendo números de casi una estrella. Sé que no ha tocado techo. 

-¿En LEB Plata se esperaba tanto?

-Sí, Domas tenía calidad de sobra. Era complicado saber que iba a llegar tan lejos, pero no me sorprende. Sabía que día hacerlo y lo está demostrando. 

-En Estados Unidos también está Francis Alonso y dentro de no mucho estarán cara a cara. 

-Con muchas ganas de poder verle en la pista y no en el banquillo como hice el año pasado. Él está haciendo historia casi en cada partido. Está triunfando. 

"Al principio me lo metí en la cabeza, pero luego el equipo iba mal y tenía impotencia por no poder ayudar"

-Me gustaría regresar al verano pasado. ¿Cómo vivió la experiencia con España en Benahavís?

-Me lo había imaginado, pero que pasase fue una de las mejores experiencias de mi vida. Estaba un poco con los nervios por jugar con los mejores de la ACB. Vivir una semana con ellos y Scariolo fue increíble. Yo los conocía a todos, ellos apenas me conocerían a mí, pero desde el primer día me trataron como uno más. Eso de que es una familia es cierto. Disfruté muchísimo entrenando, jugando y, sobre todo, aprendiendo. 

-¿Mantiene el contacto con Scariolo?

-Al terminar la concentración en Benahavís me preguntó sobre el año que iba a estar parado y demás y me dio un par de consejos. Me dijo en cosas en las que trabajar y que iba a estar siguiéndome. Que ese año no me lo tomara mal, que cuando volviese iba a estar pendiente de mí. 

-Quería terminar hablando del aspecto académico en Estados Unidos. ¿Cómo le marcha?

-El cambio de universidad fue bastante duro porque Samford es bastante más seria. Me gusta porque una de las razones por las que vine fue los estudios y quería sacarme algo de provecho. Bastante contento porque me estoy sacando dos titulaciones distintas y sé que me va a servir para algo para el futuro. 

-Eso, poder jugar al baloncesto y aprender un nuevo idioma es un pack muy completo.

-Poco más se puede pedir. En España es complicado hacerlo y el que aquí te den la oportunidad de jugar, estudiar y aprender el primer idioma mundial me está sirviendo mucho para otros aspectos de la vida. Podré volver a España con mi título, con una experiencia inolvidable y con la posibilidad de poder jugar. 

-¿Cómo es su vida allí?

-Imagino que como cualquier otro, intentando administrar el poco tiempo que queda tras los entrenamientos, el gimnasio, las reuniones de equipo y las clases. Queda para comer y para cuando llegas por la noche en la casa estudiar. Es complicado y hay veces que no quieres hacerlo, pero debes hacerlo. Es sacrificado, pero hay que tener la disciplina porque si lo sacas bien merece mucho la pena. 

-Imagino que serán bastante estrictos en lo académico. 

-Si no mantienes una nota media que te pide el equipo te sancionan sin entrenar o sin jugar los partidos. Lo tienen claro. Si faltas a una clase, corres; si faltas a una tutoría, corres; si faltas a alguna hora de estudio; corres. Lo primero son los estudios y si no los sacas a adelante no vas a formar parte del equipo. Con eso en mente sabes lo que tienes que hacer. 

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