Unicaja Baloncesto | Entrevista con Mathias Lessort

“Nacer en una isla da un carácter diferente”

  • Mathias Lessort, uno de los puntales del Unicaja, reflexiona para ‘Málaga Hoy’ antes de viajar a Madrid para jugar la Copa

Mathias Lessort salta delante del Teatro Romano. Mathias Lessort salta delante del Teatro Romano.

Mathias Lessort salta delante del Teatro Romano. / Javier Albiñana

972 es el prefijo postal que le corresponde a Martinica. Cada localidad tiene una terminación. La de Le Morne-Vert, donde Mathias Lessort (1995) creció, es el número 26, el 97226. El 26 es su dorsal, lo porta en la tela del Unicaja y lo tiene tatuado en la piel. Un hilo conector con sus raíces, una isla caribeña, territorio francés de ultramar, de algo más de 1.000 kilómetros cuadrados y algo menos de 400.000 habitantes. Le Morne-Vert se traduce algo así como la colina verde, justamente el color del Unicaja. De apariencia díscola y extravagante, después de una hora de conversación y un viaje en coche desde el Carpena hasta el centro de Málaga para las fotos que ilustran este reportaje frente al Teatro Romano, la idea prefijada que se puede tener sobre Mathias Lessort muta bastante. Ideas claras, amor por el baloncesto.

–¿Marca mucho nacer en una isla del Caribe?

–Sí, seguro. Crecer allí en Martinica no es fácil, hay cosas por las que debes luchar que aquí igual no tienes consciencia. Es una parte del proceso, el carácter diferente que tengo me lo da en gran parte haber nacido allí, estoy orgulloso de representar a mi isla. Es algo así como un cruce de caminos, somos una isla francesa, hablamos francés y somos un territorio francés, pero estamos cerca de los Estados Unidos, que tienen una influencia grande sobre ella.

–Irradia felicidad. ¿Es así en realidad o también es parte de una coraza?

Es como soy, me siento bendecido por jugar al baloncesto a este nivel, por hacer lo que hago. Este no es mi trabajo, es mi pasión. Me pagan por ello. Voy a diferentes lugares del mundo que no conocería si no fuera por el baloncesto, puedo ayudar a mi familia, a mi gente cercana. Disfruto del momento, porque nunca sabes cuánto va a durar esto, cuánto tiempo podré jugar al baloncesto, cuándo puede haber un problema. Entonces, ¿por qué no voy a estar feliz?

Mathias Lessort posa con los balones de la Copa. Mathias Lessort posa con los balones de la Copa.

Mathias Lessort posa con los balones de la Copa. / Javier Albiñana

–¿Cuándo empieza a jugar al baloncesto?

–Con cinco años ya empecé. Mi padre jugaba al fútbol y mis hermanos [Gregory aún juega en Francia y Gary también es entrenador y preparador físico] al baloncesto. Hasta los 11-12 años jugué a las dos cosas y ya ahí vi que en el baloncesto destacaba más. Al fútbol jugaba de todo: defensa, delantero... A esa edad sólo quieres disfrutar con tus amigos, daba igual el puesto en el que jugabas. Eso sí, mi equipo es el Olympique de Marsella, ahora no estamos muy bien, no ganamos mucho... Pero es mi equipo.

–¿Ve más fútbol o baloncesto?

–Depende del partido. Algunos partidos de fútbol, quizá veo algo más de baloncesto... 50-50 casi.

–¿Quién es el primero que cree en usted?

–Alguien que me ayudó mucho fue mi entrenador en la isla, Charles Henri Palvair. Cuando tenía 13 años estaba en una escuela de baloncesto pero después de un año salí. Mi actitud no era buena, el baloncesto era sólo un juego para mí, pasó a un segundo plano. No tenía buenos resultados ahí en el equipo ni en el colegio. Este entrenador me cogió y me dijo: ‘Mathias, escucha, si estos tres meses en el colegio tienes buenas notas y te esfuerzas, te encontraré un equipo para ir a Francia. Pero estos tres meses tienes que demostrar que puedes ser un buen estudiante y una buena persona’. Lo hice y fui al colegio. Rechacé una oferta de un equipo del continente porque aún no me sentía preparado. Me ayudó mucho, crecí como hombre y persona. Me hizo responsable, no depender ni echarle la culpa a nadie de lo que yo no hacía bien. Crecí mucho y fui a Chalon.

"Como me ven es como soy; el baloncesto es mi pasión, ¿por qué no voy a estar feliz?”

–¿Cuándo siente que puede ser un profesional ?

–Paso a paso. No tuve un momento claro de ser profesional, fue un proceso. Mi primer año en Chalon fue entrenar, después minutos de juego, con el sub 18, el sub 21, encontrar mi juego, ya entrenar con los profesionales y jugar con ellos. Fue paso a paso. No veo más allá de presente. Ahora mi único pensamiento está en Málaga, mi temporada aquí. Una vez termine, pues pensaremos qué viene después. Si quiero NBA, volver a la Euroliga, jugar para este equipo o el otro... Eso no importa. Ganar la Copa del Rey es mi pensamiento ahora mismo, ser mejor cada día, cada entrenamiento. Más allá...

Mathias Lessort, delante del Teatro Romano. Mathias Lessort, delante del Teatro Romano.

Mathias Lessort, delante del Teatro Romano. / Javier Albiñana

–¿Qué piensa cuando su agente, Misko Raznatovic, le dice que está la opción de venir al Unicaja?

Al principio pensaba seguir jugando en la Euroliga, pero la opción de Málaga, aunque no jugara en Euroliga, era muy atractiva. Porque es un club de Euroliga, tiene una organización de Euroliga. Todo está encaminado a que el jugador rinda, sea mejor y triunfe. No sentí que fuera un paso atrás, al contrario, fue un paso adelante venir de Belgrado a Málaga, un paso más. Siento que estoy en un equipo de Euroliga que ahora juega otra competición, lo digo sinceramente. Estoy feliz de haber dado este paso y de mi elección. Todo va realmente bien. Espero que el futuro sea tan bueno como ahora.

–¿Le recuerda Málaga a su Martinica?

Me encanta la ciudad, la gente, es fácil sentirse bien aquí. El clima, 20 grados en diciembre... Me encanta, mi familia vino y se sintieron muy contentos al ver la ciudad donde yo vivía. Me recuerda a mi isla, sí, estoy al lado de la playa, cerca del mar. La gente es diferente en una isla, allí tenemos, como te dije, la influencia americana y también Jamaica. Por mi experiencia, donde hay sol la gente es más feliz que donde llueve y nieva.

Siento que estoy en un club de Euroliga, venir a Málaga no fue un paso atrás, sino uno adelante”

–Estamos aquí para hablar de la Copa.

-Es la primera gran competición del año, antes de los play off de la Eurocup y de los de la ACB. Estoy expectante por ver cómo reaccionamos, es un gran test para el equipo, para ver dónde estamos. Sí percibo que aquí en España es muy importante la Copa del Rey y lo noto en los compañeros. Sí sé lo que es jugar en Francia la Copa, en un formato similar, pero no es tan importante como en España. Estamos ganando pero no estamos jugando tan bien como en la primera parte de la temporada. Pero veo la atmósfera en el vestuario muy buena, no ha habido dudas en ningún momento en el trabajo. Nunca ha habido mala química. En la pista nos ha costado más que en la primera parte, donde iba todo rodado. Pero hemos ganado partidos importantes en la última semana que nos dieron confianza y estamos convencidos de que podemos ganar a cualquier equipo.

–Veteranos en el equipo, como Alberto o Suárez, dicen que pocas veces han visto tan buena química en un vestuario.

–Es una de las primeras veces, no la primera quizá, en la que estoy en un equipo en la que todo el mundo está en buena onda con todos los demás, no hay diferentes grupos, no hay separación entre los españoles y los demás... Evidentemente, pues puedes tener más afinidad con unos que con otros. Pero no van americanos por un lado, europeos por otro, no. Me puedes ver dando una vuelta con Carlos o con Boat, charlando en el autobús con Dragan... No hay diferencias.

Mathias Lessort, con la Alcazaba al fondo. Mathias Lessort, con la Alcazaba al fondo.

Mathias Lessort, con la Alcazaba al fondo. / Javier Albiñana

–¿Se nota en la pista?

–Es bueno, no hay celos, no piensas ‘este no me pasa la bola, no le caigo bien’. Cuando no hay buena relación igual hay más separación entre los que están en la pista y los que no, los que están más minutos y los que no juegan... Aquí no veo eso, el sentimiento que veo es que la gente está feliz cuando el compañero lo hace bien. Cuando Jaime está on fire y mete esas rachas de canastas increíbles, está todo el mundo on fire y feliz, no sólo Jaime. Cuando Jaime anota yo estoy tan feliz como él. Si mete ocho seguidas, pues más feliz que si meto yo ocho seguidas. La gente está feliz por que el otro triunfe. No hay celos, por qué tiras o por qué no pasas. También es verdad que en este equipo todo el mundo puede tener su momento, todos tienen capacidad para ser determinantes, hay calidad.

–Desde fuera se le ven progresos en su juego desde que llegó. ¿Lo siente así?

–Siento que estoy mejorando mi juego. Lo noto en la ACB, es un nivel diferente de baloncesto, superior al que jugaba en Francia o Serbia. Estoy aprendiendo de esta manera de jugar porque cada equipo es diferente. Un equipo me dobla la marca en el poste bajo y tengo que pasar la bola, otras veces me dejan jugar 1x1 pero con un tipo más alto y también fuerte, otras veces amagan con doblar la marca y se van y tengo que leer lo que está pasando... En cada partido ves una estrategia diferente en el rival. Tengo 23 años, es mi quinto año que juego como profesional. Las cosas están bien, estoy bien rodeado para crecer, por mis entrenadores y mis compañeros. Puedo leer mejor las situaciones de juego, si no anoto puedo rebotear y pasar, defender más duro... Haré para el equipo lo que necesite.

"El entrenador me da libertad, me deja salir en bote, jugar 1x1 de cara... pero me tengo que poner límites"

–Le vemos trabajar mucho tiempo, en vídeos y en pista, con Boni Ndong.

Boni es una persona muy importante, paso con él mucho tiempo viendo vídeos, una de las primeras cosas que hago tras el partido es preguntarle cómo me ha visto, qué hice mal, qué hice bien... Aprovechar su experiencia. Ganó todos los títulos en España, el más importante en Europa, jugó en la mejor liga del mundo... Todo lo que hizo Boni es lo que quiero hacer yo en el baloncesto, si hay una persona que puede ayudarme es él porque ya ha pasado por ahí.

Mathias Lessort posa para 'Málaga Hoy'. Mathias Lessort posa para 'Málaga Hoy'.

Mathias Lessort posa para 'Málaga Hoy'. / Javier Albiñana

–¿Cuál es el siguiente registro? ¿El tiro de media distancia?

–Lo hice contra el Madrid y lo metí (risas). Las mayores opciones de lanzar me llegan cerca de la canasta. Si tengo la oportunidad de hacerlo, tengo la confianza del entrenador para hacerlo. De mis compañeros también. Pero no tengo que forzarlo, sólo si viene en el ritmo de juego.

–También parece desde fuera que el entrenador le da libertad para hacer cosas con cierto riesgo como subir la bola tras el rebote en defensa.

–El entrenador me da libertad, pero todos tenemos que hacer lo mejor para el equipo. Me gustaría hacer seguramente otras cosas, pero no son las mejores para el equipo, así que no las hago. El coach, por ejemplo, me da libertad para coger un rebote y salir botando, no todos los entrenadores me lo permiten, lo sé. Me deja también atacar el aro de cara en uno contra uno, otros entrenadores tampoco me dejan. Soy consciente de ello, pero me tengo que poner límites a mí mismo. Si hago esta cosa o la otra y no le estoy ayudando al equipo... Eso no puedo permitírmelo. Sé los límites, lo que el equipo necesita y lo que yo puedo hacer y no hacer.

Mathias Lessort, en el centro de Málaga. Mathias Lessort, en el centro de Málaga.

Mathias Lessort, en el centro de Málaga. / Javier Albiñana

–Le vimos trabajando este verano con Joe Gomis, que estuvo aquí en Málaga. ¿Qué aprendió de él?

–Cuando trabajé con él aún no había firmado con el Unicaja, firmé después, no llegamos a hablar de Málaga. Me enseñó varias cosas interesantes este verano, de las que ahora hago y pongo en práctica. Fue un gran jugador, jugó en muchos países y sabe de baloncesto. Tengo presentes sus enseñanzas.

La química es muy buena, si Jaime mete ocho seguidas estoy más contento que si las meto yo

–¿En qué jugadores se fija para mejorar?

–No veo especialmente un jugador sino a muchos distintos, porque cada uno tiene una cosa que hace mejor que otro. Te puedo nombrar a un gran número. DeMarcus Cousins, Joel Embiid o DeAndre Jordan son jugadores a los que veo, me fijo en su movimientos, pero cada uno destaca en algo más, no es que tenga un jugador sólo al que siga. DeAndre Jordan, por ejemplo, es un gran jugador de pick and roll y me fijo mucho en cómo pone los bloqueos para generar la ventaja y tener espacio hacia el aro. Joel Embiid es un jugador con movimientos de mucha calidad cerca del aro [los Sixers, equipo de Embiid, tienen los derechos para la NBA de Mathias Lessort]. Amare Stoudemire fue un jugador al que veía antes muchas veces porque era undersized [pívot pequeño], pero era atlético y poderoso para competir al mejor nivel, me veía un poco reflejado en él. También en la energía de Kenneth Faried... Veo mucho también a Clint Capela, ahora en Houston y al que conocí en Chalon, cómo corre la pista, el timing para ir al tapón, cómo continúa tras bloqueo... Puedes aprender de muchos jugadores, si tienes interés hoy tienes vídeos de cualquier jugador.

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